7 de octubre de 2010

¿La resurrección?

Post cortesía de Andrés Sanchez, del grupo Liverpool FC Colombian Supporters en Facebook.

Entre ayer y hoy los hinchas del Liverpool vivimos dos días frenéticos que concluyeron con la venta del equipo a un grupo de inversionistas norteamericanos, el New England Sports Ventures (NESV). Saber que nos deshicimos de esas dos víboras que "manejaron" Anfield desde 2007 nos llegó de alegría, pero más de uno desconfía y es cauto porque la experiencia de los ladrones Gillett y Hicks fue fatal para el equipo. Pero, ¿quienes son los nuevos dueños, y qué esperar de la nueva administración de nuestro equipo?

NESV está compuesto de tres inversionistas principales: John Henry (dueño de una firma de inversiones en insumos), Tom Werner (productor de televisión -The Cosby Show, That 70s Show-) y The New York Times. Además de ser dueños de los Red Sox de Boston, también son dueños de Roush Fenway Racing (equipo de NASCAR) y de NESN (canal encargado de transmitir los partidos de los Red Sox y los Bruins para el área de Nueva Inglaterra). NESV ha sido considerado, desde la compra de los Red Sox en 2002, como el mejor dueño de un equipo de las Grandes Ligas (http://sportsillustrated.cnn.com/2009/baseball/mlb/05/08/mlb.owners/index.html) en una lista en la que, casualmente, Tom Hicks fue considerado el segundo peor dueño. Y este grupo de inversionistas logró algo que todos los hinchas de los Red Sox anhelaban desde 1918: una Serie Mundial en 2004, rompiendo la llamada "maldición del Bambino".

¿Qué podemos esperar de NESV? Antes que nada, estabilidad. Estos dueños no buscan ordeñar la vaca lechera para después llenarnos de deudas, como lo han hecho Gillett y Hicks no sólo en Liverpool, sino en sus equipos anteriores (de los tres equipos que este par de víboras tenían cuando compraron el Liverpool, sólo poseen los tambaleantes Dallas Stars de la NHL, y los equipos vendidos -los Texas Rangers de Hicks y los Montréal Canadiens de Gillett- lograron sus mayores éxitos en mucho tiempo después de la salida de los ladrones). El modelo de NESV en Boston fue sencillo: mantener a las grandes figuras (Jason Varitek, Pedro Martínez, Manny Ramírez), traer jugadores que se vuelvan emblemáticos para la franquicia (David Ortiz, Daisuke Matsuzaka, Josh Beckett) y desarrollar talentos de casa (Jonathan Papelbon, Kevin Youkilis), junto a una estabilidad de técnico y director deportivo (Terry Francona y Theo Epstein llevan casi siete años en la dirección deportiva del equipo).

Podemos esperar también buenas inversiones. Olvidemos las compras estúpidas (Aquilani, Degen, Dossena, Konchesky, Poulsen, Voronin) y esperemos un modelo donde las inversiones en jugadores, sin ser estrambóticas como las del Chelsea o el Manchester City, sean inversiones significativas para el equipo. Así mismo, no se me haría raro que los nuevos dueños, una vez cerrada la compra y aprobada por la Premier League, busquen un técnico de calidad, un técnico que logre crear una dinastía en el banquillo de Anfield. Así mismo, esa estabilidad que inyectarán los nuevos dueños servirá para que jugadores cuyo futuro parece estar fuera de Liverpool (Agger, Torres) sepan que este equipo los necesita y ellos necesitan a este equipo.

¿Y el estadio? Cuando compraron a los Red Sox, una de las opciones era demoler Fenway Park y construir un estadio nuevo. Pero NESV, respetando la historia del monstruo verde y de uno de los estadios más legendarios de las ligas mayores, se opuso a esto, invirtiendo en la calidad de Fenway y convirtiéndolo en un estadio rentable a pesar de ser uno de los más pequeños y de su imposibilidad de expandirse. Creo que pasará lo mismo con Anfield. Stanley Park, a pesar de ser un estadio cuyo proyecto es deslumbrante, no es Anfield. No tiene el terror que causa the Kop en los equipos rivales. No tiene la leyenda. Y en equipos como el nuestro, construidos con la sangre de Hillsborough y las palabras de Shankly y Paisley, con los doce minutos de Estambul y los goles de Dalglish, Rush, Gerrard, Barnes y muchos más, la leyenda es más importante que la cantidad de sillas.

Y por último dejo lo más importante: la mentalidad. Pocos dueños entienden lo que significa el Liverpool, que más que un club (y perdonen aquí parafrasear el lema del Barcelona) es una religión donde, como bien dice nuestro himno, "nunca caminarás solo". ¿Y qué mejores dueños que los de un equipo cuya fanaticada es tan pasional como la de Anfield y que le dio a esa "Red Sox Nation" un título que no veían desde 1918, con una victoria épica sobre los Yankees (nota personal: soy hincha de los Yankees); unos dueños que saben lo difícil que es satisfacer a seguidores hambrientos de triunfo? Si llegaron a Liverpool, es porque ningún otro club de Inglaterra y del mundo puede igualar esa mentalidad de los Red Sox.

Celebro la llegada de los norteamericanos. No pensemos en la nacionalidad, Henry, The New York Times y Werner no son Malcolm Glazer, Tom Hicks y George Gillett. Son dueños que quieren ver a su equipo ganando porque saben que esa es la mejor forma de hacer negocios. Que quieren ver a sus seguidores felices porque esos seguidores son los que convierten al equipo en una fuerza global. Que buscan y atraen a los mejores jugadores disponibles porque esos jugadores son los que traen títulos. Que saben bien que este equipo es un reto, pero saben que con el éxito y buenas inversiones nunca caminarán solos.

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